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Frases remitidas por nuestros lectores

"Llamarse andana"

Utilizamos esta curiosa expresión para designar a aquella persona que se desentiende de un asunto o de un compromiso, o hace caso omiso de las peticiones o solicitudes.

Su origen es bastante antiguo, y se fundamenta en la antigua lengua de germanía, que así se llamaba a la jerga o argot utilizado por los pícaros y delincuentes de nuestro Siglo de Oro. En ese extraño idioma, a la iglesia se la denominaba "andana", "antana" o "aldana", y con ese nombre en clave era conocida en esos ambientes marginales.

Ahora bien, en aquella época estaba vigente la antigua ley eclesiástica del derecho de asilo, por la que aquellos que eran perseguidos, aunque fueran fugitivos de la justicia, tenían el derecho de acogerse a las iglesias, conventos y otras instituciones religiosas solicitando su protecicón, ya que en estos recintos sagrados estaba prohibida la entrada a las fuerzas del orden, por poderosas que fueran.

De esta forma, no es extraño que esta circunstancia legal fuera a menudo utilizada por los delincuentes para escapar de la justicia, y que muchas veces tuvieran que recurrir a ella para escapar, aunque fuera de manera provisional, al castigo por sus fechorías. En su jerga "llamarse a andana" significaba, pues, poder hacer oídos sordos y desentenderse de las amenazas de sus perseguidores, al hallarse en la seguridad del lugar sagrado al que se habían acogido.

Posteriormente pasaría al lenguaje popular llegando hasta nuestros días con los significados que ahora le damos.